jueves, 10 de enero de 2019

Hasta las bolas.



Lo sé, lo sé... la foto va con retraso:  las calles se limpiaron en cuanto acabó la cabalgata y ya ni me acuerdo de que los reyes magos no son tan magos si no todo lo contrario pero es que llevo todos estos días intentando meter el Abies veitchii en su caja y está resultando materialmente in-posible.    ¡ Estoy pensando en podarlo, no te digo más ! 


martes, 1 de enero de 2019

lunes, 10 de diciembre de 2018

A ese animal, con alevosía.


"Dejé caer mi pelo sedoso sobre mis hombros y abrí mis muslos hacia mi amante...
Los cielos de invierno son fríos y bajos, con fuertes vientos y granizo helado.
Pero cuando hacemos el amor debajo de nuestra colcha,
hacemos tres meses de verano".
Tzu Yeh



Ya me gustaría tener palabras para elogiar con poesía la trayectoria artística de Luis Eduardo Aute. Pero no las tengo, las palabras, y aún teniéndolas dudo que me atreviese a escribir algo que no quedase a la altura de su sensibilidad, de ese erotismo cargado de humedad que va empapando sus letras De la luz a la sombra, con Alevosía, sin prisa (Slowly, dice él)... Sí,  en Cinco minutos caben Dos minutos de ternura y bastantes Quiéreme, ...   Así podría estar hasta el Alba, mientras suplicas No te desnudes todavía y convences de que es más fácil encontrar Rosas en el mar  a que se contagie la Belleza... ¡ Son tantas las poesías, tantas la melodías, que aquí no cabrían !  Pero para eso están los poros de la piel: para succionar toda esa emoción  en que se convierten, a veces, las palabras.

Me gustaría Volver a verte por aquí, por ahí, por la vida, y te confieso que yo también Prefiero amar...     Anda,  ya Son las cuatro y diez .  Por hoy te dejo, que quiero que llegue a tiempo este pequeño homenaje para ti.

¡¡¡  Ojalá hoy se derrita la red  !!!


domingo, 2 de diciembre de 2018

El espectáculo continua.



Como iba diciendo... 

A veces tengo la sensación de que todo sigue igual como hace un par de días, como hace un par de años, como hace una década y que sólo cambia la vida de...  :  la vida de Mar, la vida de Carmen, la de Pilar,   seguramente la tuya, mi vida por supuesto y también la de fulanit@ de tal. Lo más probable es que el cambio no haya sido (ni será) a mejor, casi nunca lo es,  pero nos esforzamos, y a veces mucho, en que lo parezca  porque sólo de ese modo se puede hacer más llevadera la realidad. Esa realidad que me parece tan patética: la existencia dirigida por la estupidez humana se extiende como un fluido aceitoso... 

Andaba yo filosofando sobre este asunto cuando recordé que hoy había erecciones elecciones en el Sur. Hoy también será un día de esos anodinos -me dije. Sin embargo, unas horas más tarde,    tras el escrutinio, me tuve que tragar mis pensamientos. Descubrí que la palabra ignorancia  es tan peligrosa como pensaba y, lo que es peor, está más extendida de lo que sería saludable. La vida es sorprendente -volví a decirme, esta vez avergonzada-, te catapulta de la apatía al desasosiego por menos de una mierda por ciento de nada. 

Para poder soportar todo esto, tendré que afinar el ingenio...  The show must go on


lunes, 10 de septiembre de 2018

"Te veo", amigo.




Hay caminos que se inician y aunque uno se arrepienta, por un motivo u otro, no hay forma de regresar.
Hay un camino idéntico para todos que cuando lo emprendemos no hay vuelta atrás.
Antes, me gustaba imaginar que este último desembocaba en un lugar ligero, suave,  etéreo donde me encontraría con los seres queridos, cuyas formas ya habrían alcanzado la condición de ligeras, suaves, etéreas y fantaseaba que por fin, juntos, sonreiríamos por toda la eternidad.
Antes sí. Ya no!

Ahora veo ese recorrido: una vía cubierta de musgos y hojas adentrándose en un vergel. Un lugar familiar, espectacularmente limpio, donde sus moradores, seres fantásticos igualmente ligeros, suaves y etéreos como leds zascandileando entre los árboles, gastándose bromas y contando chistes, sin ninguna tarea más que la de no pensar, mientras no sea hora de alfombrar la senda por donde entraría un nuevo miembro.

Karrás, un mago al que tuve el privilegio de conocer hace tiempo, ya sabía de su existencia; en ocasiones se adentraba hasta  donde el espíritu le permitía y volvía contando maravillas del lugar... Sus relatos inspiraron mi idea del paraíso.
Anoche no regresó de la que sería su última aventura.

En una misiva que tengo entre las manos, leo: Nuestro amigo se fue. Tomó un sendero de hojas y musgos y, de la mano del bosque, desapareció entonando su inolvidable "Hacedme el favor de ser felices".