10.10.13

Rosalías.



Meditación en el umbral

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.

Rosalía de Castro.


30.9.13

Querido diario.



sabes... esas relaciones que se mantienen con un alfiler porque uno no acaba de creerse que las cosas tienen un principio y un final tanto si son buenas como si no y vas dando una oportunidad tras otra y el alfiler aguanta lo que le echen porque para eso es de acero pero los agujeros se van haciendo cada vez más grandes por culpa del roce y la presión que ejerce sobre los bordes del objeto sujetado...no hubo entendimiento posible hablábamos lenguas diferentes tres meses duró la experiencia breve como los enamoramientos veraniegos llega un momento de hastío y de lucidez en el que la decisión de abandonar es irreversible gritas ¡no aguanto más! ¡multiplícate por cero! salí de aquella casa volando porque no me importa empezar de nuevo enfrentarme a lo des conocido me sobra valor sientes un alivio tan grande que te entran ganas de saltar y bailar aunque sólo dure un instante porque caes en la cuenta de los daños colaterales que ocasionas a la familia pero ya se sabe que con el tiempo casi todo se perdona o se olvida o se acepta lo entenderán y podrás repetir cuantas veces lo necesites al fin y al cabo cada uno tiene que vivir su propia vida es injusto que otro lo haga por ti.


28.9.13

Puede que...



... Tal vez nos salve la ilusión de estar ciegos ante el recinto en el que estamos. (Ñ. Le Bolo)




25.9.13

Orlando.



La encontré en la orilla del camino, casi al borde de la acequia donde, probablemente, necesitaba apagar la sed.  Estaba semi inconsciente, pálida como una vela sin encender; su pulso era irregular y débil, y  temí lo peor. No había tiempo para pensar. Sujeté su cabeza entre mis manos; mi boca inició maniobra de aproximación: pegué mis labios a los suyos, y entreabriéndolos con la punta de la lengua, le insuflé delicadamente lo que me quedaba de aliento. Se agitó con un leve movimiento en el pecho, y desmadejando las pestañas susurró ¿Dónde estoy?, ¿Quién eres?. Entre mis brazos, -contesté moribundo, soy tu inspiración, respondí mientras me disipaba en la hierba. Aún pude contemplar sus alas multicolor batiendo enérgicamente el aire, y antes de cerrar los ojos, la vi abrazar con las piernas el tallo rígido de un vulgarEchium.


9.8.13

Día 40.


Hay fechas que uno recuerda con todo lujo de detalles por nimios que parezcan, por ejemplo: hace nueve años el nueve de agosto era lunes, hacía un sol de injusticia, y la ropa que llevaba al final del día acabó en la basura impregnada de un olor que no quería volver a percibir como si el dolor pudiese tirarse con los restos de la cena. Días que no consiguen desvanecerse en la memoria como si al hacerlo uno corriese el riesgo de que se lleve una parte imprescindible de nuestra vida cuando de hecho esa parte desapareció ese día, y, tal vez hurgando en lo vivido, recordando, removiendo el dedo en la herida, uno intenta desesperadamente recuperar lo perdido: reconstruir en cierto modo el puzzle aceptando que la pieza de cielo que falta es ahora una ola fuera de lugar, un horizonte descolorido al alcance de la mano… No son los hechos en sí quienes nos rompen sino la forma en cómo suceden. No hay vuelta atrás, ni retorno posible. Cierro los ojos y veo la teoría con toda claridad, pero cuando  vuelvo a abrirlos todo está oscuro como aquel lunes a las cinco y media de la tarde.