
A pesar del bombo y platillo, y la tabarra, que dio telefónica con su "Llévate el portátil de vacaciones"...fue imposible hacerme con un aparatito de esos que conectas a un puerto usb y puedes seguir haciendo lo que haces habitualmente en la red. En mi caso, subir fotos y contar neuras de todos los colores, leer entradas interesantes, ver fotos preciosas y visitar a los amigos para dejarles besos y de paso otra de mis neuras.
Para esta entrada me he desplazado nueve kms... entro en la casa de la Cultura, busco una mesa a la sombra porque los ventanales dan al oeste, son las seis de la tarde y el sol golpea con fuerza las enormes cristaleras; tienen cortinas de esas que se pueden abrir a voluntad para dejar pasar la luz que uno elija pero...no hay elección posible pues quedan las tiras que quedan y daría igual abrirlas que cerrarlas que dajarlas como están, a voleo. Llevo nueve minutos y ya sudo como en una sauna; estaría bien si me sobrasen algunos gramos pero la historia es que me faltan kilos...
El caso es que no me arrepiento en absoluto. A través de los cristales semilimpios sigo contemplando las montañas con sus pinos, y sus castaños, y sus calvas, y las pocas volvoretas que deben de estar danzando, por ahí, entre la vegetación.
Estos días estuve pensando...y...ahora que me acabo de despertar no quería dejar pasar la oportunidad de ofrecer un vasito de agua fresca, como si fuese un beso, que lo mismo sirve para quitar la sed, que para reducir la intensidad de las resacas...
...desde un rincón de Lugo, con amor...