viernes, 22 de noviembre de 2013

Cosas veredes que non crederes.



Los animales que más asco nos dan son aquellos a los que más partido sacamos. Fíjense en la rata, el animal preferido de los investigadores. Un laboratorio sin rata es como una cocina sin perejil. Qué digo como una cocina sin perejil; como unas judías con bogavante sin bogavante. La idea de laboratorio lleva incluida la de rata. Y la de rata, la de laboratorio. Personalmente, hace años que no puedo imaginar una rata sin la permanente. Llamo permanente a esos electrodos que les ponen en la cabeza y que sirven a los científicos para saber qué piensan (en qué piensan las ratas, no ellos). Tuve de pequeño, en mi añorado y temido suburbio, una familiaridad con estos roedores que los investigadores han logrado hacer añicos. ¿Y por qué la rata es carne de experimentación? Porque se parecen mucho a nosotros. No digo físicamente, excepto por el peinado (mi tía Filomena también llevaba rulos), sino psíquicamente. Lo leí en un ensayo: forman familias muy parecidas a las nuestras, con cuñados y con abuelos y con primos. Además, también son caníbales. La diferencia es que una rata sólo se come a otra cuando está muerta. Nosotros nos devoramos vivos. Bajarle el sueldo a alguien un 40% porque sí, de hoy para mañana, es como extraerle el hígado y darle un bocado.
Lo de las ratas viene a cuento de las cucarachas, valga el rodeo. Las combatimos (a las cucarachas) con toda clase de armas, incluidas las químicas. Los insecticidas son puro napalm, puro gas mostaza. Afectan a la respiración. Las cucarachas respiran dentro de esa especie de ataúd que tienen por endoesqueleto. No pueden escapar de él. Se asfixian en su interior sin poder siquiera convulsionarse, pese a lo que alivia una buena convulsión. Mucho asco, vale, pero de ellas hemos deducido el chip. El chip es lo más parecido a un grillo, otro animal de la misma familia. Ahora acaban de inventar las cucarachas a control remoto. Les colocan sobre la espalda una especie de mochila pequeña, repleta de circuitos, y las dirigen con un mando a distancia. Sólo que en lugar de hacerlas cambiar de canal, las hacen cambiar de idea.
Nos toman por cucarachas.

Texto: Juan José Millás.


Nota: Las palabras en azul son enlaces.


5 comentarios:

karras dijo...

Pues Mar me hablo de la noticia de un programa del movil con el que dirigían una cucaracha y me pareció entonces de ciencia ficción. Como tu dices cosas veredes. Están locos estos romanos.
Besotes.

Piruja dijo...

Hola volvo, vi la noticia en la TV y ya me parece que ufff mejor me cayo, pero si que tienes mucha razón en que nos toman por cucarachas y todo lo peor que hay por hay, pero lo que mejor nos toman es por títeres y marionetas ya que hacemos lo que quieren y no decimos nada.

Besos.

José Núñez de Cela dijo...

Solo estamos viendo el principio.
Genial Millás y la foto.
A este paso, el supuesto animal más evolucionado de la "creación" conseguirá llegar a convertirse en el menos evolucionado.

Saludos!

ñOCO Le bOLO dijo...


Yo diría que es terrorífico. No Millás, al que admiro sino lo expuesto en el enlace.
Hasta el momento, estamos siendo dirigidos como cucarachas, y apenas lo notamos. Pronto llegará el día en el que, al renovar el DNI, nos implantes un chip de control, bajo verosímiles excusas. El resultado del voto les será siempre favorable. Madrid ha sido un experimento de adaptabilidad a vivir entre la mierda.

· VVRTSdCLRS

· CR · & · LMA ·


a volvo dijo...

Siempre que puedo leo las columnas de Millás; me encanta su estilo irónico, sarcástico saliendo de una voz dulce y queda tan didáctica que invita a profundizar en la verdad aún teniéndola delante: hiperrealismo mágico, lo llamo yo.
No me había enterado del experimento de las cucarachas, así que me puse a buscar qué me quería trasmitir... Cuando lo descubrí, la noticia me horrorizó. Porque una cosa es imaginar los tejemanejes que se cuecen en las altas esferas, y otra muy distinta y cruel es comprobar que la imaginación se queda corta, muy corta. Este monstruo malévolo en que se ha convertido el ser (supuestamente) más evolucionado cada día me da más pavor, y lo que me preocupa realmente es que lo aceptemos como un juego, sumándonos a él cerrando los ojos, o mirando para otro lado.


Gracias a todos por los comentarios. Besos.