miércoles, 10 de septiembre de 2014

La ley de Murfy.



Traigo un popurri mental alucinante. Este verano no me llevé el ordenador de no-vacaciones lo cual provocó una saturación de fotos en la cámara que me obligaba a descargarlas continuamente en el iPad;  unas ochocientas fotos que aún no he podido seleccionar, ni editar. La intención de descansar era buena, pero Murfy no me da tregua y el mes y pico me ha cundido más de lo que deseaba. Realicé tres escapadas rápidas de ida y vuelta en el mismo día. Hablé con el cura guaperas para que me ayudase a resolver el enigma de quién será el desgraciao que todos los años se lleva el florero, con sus flores, con que honro a mis antepasados. De paso, le pregunto que por qué no piden las escrituras de las sepulturas a la hora de los enterramientos porque la de mi familia, en los últimos años, se está llenando de okupas. Me sonríe inocentemente, como quién no ha roto un plato en su vida, dejándome sin respuesta convincente. Claro, le espeto consciente de que voy a herirle en lo más hondo, les resulta más fácil y rentable apoderarse de la Mezquita de Córdoba que poner en el buen camino a sus feligreses!. Decido, por mi cuenta y riesgo, pegar sobre la lápida el nuevo jarrón y sus flores  con nomásclavos, el producto revelación de este año que me sirvió para arreglar una pulsera, colocar unos percheros y colgar una cortina en el wc. Mano de santo. Eso sí que es responder eficazmente a las necesidades de uno. Otra incógnita que me traigo  sin despejar es quién ha podado (más de un metro, en la base) el ciprés que planté hace seis años en la puerta del cementerio. Cuando lo llevé, pensé que no resistiría, lo mismo que el florero, y ahora que ha alcanzado casi seis metros un fantasma decide que ha llegado a la pubertad y que toca afeitarse. He plastificado un cartel pidiendo que por favor no me corten las ramas y se lo he clavado delicadamente, con dos clavos, pidiéndole perdón. Prefiero pensar que he dejado el iPod en algún rincón de la casa mientras realizaba las típicas tareas que amenizo escuchando a Sabina; malpensar que alguien se lo pudo llevar de la escalera donde paso media vida cuando estoy allí me supondría ya "lo último de lo último", que se suele decir. Aún no he deshecho la maleta. Como de costumbre, me gusta verla medio revuelta para soñar que vengo de hacer un interesante y largo recorrido por allá y por allí. Todo este trajín ha permitido que, sin enterarme, y atravesando todas las barreras construidas tenazmente a mi alrededor para evitar un posible enamoramiento, se colase en mi subconsciente un moreno, medio calvo, con flequillo que está pacomérselo. Me paso el día removiendo la lengua, como quien lleva algo entre los dientes, intentando  quitármelo de dentro ya que no dispongo de tiempo ni para hacer manitas. Pero creo que se ha adherido al cielo de mi boca y lo confundo con el paladar. Sé que es difícil entender que alguien pueda hacer asquitos a un posible amor, aunque sea de verano. Y tengo que  confesar que todavía no sé si es real o es imaginario porque, que yo sepa, el amor se suele pegar a otras partes del cuerpo, como los dos kilos que se han venido conmigo. Esta no es una forma demasiado elegante de regresar pero quiero dar señales de vida por si alguien me está esperando, de verdad.


10 comentarios:

Esmeralda dijo...

jajaja un verano ajetreado ... no corras deshaciendo maletas, tómalo con calma así saboreas más las vacaciones.
Me alegro de tu vuelta ... a ver en que queda ese amor de verano !!!!

Abrazos

karras dijo...

Desde luego esperándote estábamos más de uno.
En mi pueblo pasa algo parecido en lo de las tumbas, hasta tal punto que unos gamberros llegaron incluso a exhumar cuerpos y dejarlos tirados por fuera.
Imagina la cara del primero que llegó por la mañana.
Lo del ciprés es que no tiene nombre. También tengo una anécdota que ya te contaré más despacio pero ante todo ¿es que nadie les ha dicho que un ciprés no se poda?.
Yo es que alucino.
Respecto a tus amoríos con ese morenazo yo dentro de mi heterosexualidad también le encuentro de lo más interesante jajaja.
Me alegro de que sigas con tu magnifico humor y de que estés de vuelta.
Besotes.

Piruja dijo...

Hola volvo, y tanto que te estábamos esperando eso ni lo dudes:)
Ya veo que aburrirte no te has aburrido jeje, que morro lo de los "okupas", pero mas morro el del curilla que lo esta permitiendo y seguro que algo saca de ello, que estos por amor al arte no hacen nada, jolín que gente, lo del florero se ve que en todos los sitios se hace y si no te quitan las flores recién puestas, anda mucho espavilao suelto, vamos a tener que comprar lo que nos dices a ver si aquí también nos da resultado, una pena y un desastre el manazas que ha podado el ciprés, que pena no puedas poner el pegamento y se quede allí pegao cuando vaya otra vez para hacer el estropicio, y chica, déjate llevar con ese morenazo con flequillo:), quien sabe donde vamos a encontrar la media naranja, ya sabes que cada cuerpo es un mundo y a ti seguro que es hay donde te hace cosquillas jeje, lo dicho déjate llevar:), y quien dice que no es elegante esta forma de regresar, ya lo creo que si y también muy divertida, bienvenida de nuevo:)

Besos.

José Núñez de Cela dijo...

Ja ja. Vaya verano! Me gusta la idea de dejar las maletas a medio deshacer, jeje.
Espero que los misterios del cementerio se resuelvan en esta vida, otra cosa es que los inquilinos se lo estén arreglando a sugusto.

Saludos!

virgi dijo...

Jo, tremendo relato vacacional! Mira que has hecho cosas y cosas y entre todas ellas me has hecho sonreír.
Lo del posible amor no te lo pienses más, anda, que tal vez sea hasta de otoño, invierno, primavera...
Y la maleta, pues no sé, déjala por si se te ofrece para cargar con esos kilitos que te sobran.
Un beso y gracias por la historia.

Entre palmeras... dijo...

Pues yo juraba que te había dejado mi comentario, vaya con bloguer...
En cuanto a los curas ni te digo, porque no entiendo ni que cobren por la misa de un funeral, al ciprés, tristemente muchos no escuchan su lamento cuando los talan y en cuanto a ti, pues claro que se te esperaba y me alegra un chorro verte.

Abrazos muchos y lindos días

Noelia dijo...

Llegaste :-)

Pd- Al amor siempre hay que dejarle una rendijita.

a volvo dijo...

:))) ojalá hubiesen sido unas vacaciones ajetreadas... pero, habiendo tanta gente que no conoce otro horizonte que el de su barrio no quiero ni debo quejarme. Abrazos para ti también, Esmeralda.


Lo sé, Karras, y eso aleja bastante la tentación de abandonar...
Lo del ciprés es lo que más me dolió porque lo planté con mucho cariño... Olvidemos estas malas artes y centrémonos en el bocado exquisito :))... Besotes grandes para ti también.


No tengo dudas a ese respecto, Piruja y aunque sea poco a poco, me alegra regresar. La mala fe es tan atrevida como la ignorancia, pero sé que la propia vida se cobra las malas acciones. Allá cada cual. Sí, mejor pensar en aquellas cosas que nos hacen sonreír. Besos grandes para ti también.


En realidad lo de la maleta es por pura obligación :)), José Núñez, es una cuestión de prioridades . No se me había ocurrido que a los inquilinos no les gustasen los adornos. Tiene sentido... cada uno se arregla la casa a su comodidad y estética :)))) Besos para ti.


En mi caso, los kilos se parecen a los amores... se van disolviendo a medida que se instala la rutina :)), Virgi; salvo raras excepciones, no hay "flor" que resista tantas estaciones. Las gracias siempre a ti, y Besos también.


También he tenido problemas de ese tipo, Entre palmeras, habrá sido por culpa del calor :) Hay tantas cosas que no entiendo...! Estos hechos son sólo una mínima parte de las injusticias que sufrimos a diario, el deterioro de la calidad humana progresa peligrosamente. También me alegra un chorro verte por aquí. Abrazos grandes.


Y vencí ;))) me alegra enormemente encontrarte en este camino, Noelia. Besos por duplicado.

Pd:El amor es como el agua, si no dejas rendijita para colarse, encuentra la manera de empapar.








El Cartel publicitario me parece un un derroche de imaginación impresionante. Me tuvo "enganchada" todo el mes: como sabía que no se iba a mover de allí, me arriesgué a no fotografiarlo hasta (casi) el último día.


Gracias a todos por la compañía.

ñOCO Le bOLO dijo...


Yo te diría que soy de los que espero de verdad...
Bonito resumen. O sea que a la iglesia no le llega la Mezquita sino que quiere los 'cubículos'! A este paso querrán nuestras cenizas para abonar sus geranios...
En cuanto al amor, al sol se seca bien. Si se resiste, lo metes en la secadora.
Ah. Un consejo que suelo dar (que jamás sigo) es que un buen fotógrafo debe borrar las fotos antes de disparar. Llegarás a casa con las justas.

· VVRTSdCLRS

· CR · & · LMA ·


a volvo dijo...

Lo sé, Ñoco, esas cosas se notan.
La iglesia ya tiene todo desde siempre, pero es insaciable como los vampiros. Nuestros "restos" le importa una mierda (no encuentro sinónimo más elegante), así lo entendí cuando intentó justificarse que, en realidad, los cementerios inicialmente se crearon como "una especie de servicio público", o sea por hacernos un favor. Manda carallo!
Como no soy buen fotógrafa sólo las borro, antes de llegar a casa, cuando me quedo sin espacio en la tarjeta :) VVRTSdCLRS para vos también.