24.2.10

En movimiento.



Ya no necesito del viento para ir de acá para allá. Tengo mis alas de colores, ¿recuerdas?, aquellas que se abrieron camino a través de los microscópicos poros de mi piel batallando con la marea de los recuerdos formados, principalmente, por la ausencia de tu voz, como un mar huérfano de espuma, sin sirena, ni estrellas, ni caballitos. No es que te haya olvidado, ¡ni hablar!... ¿cómo olvidar el aire respirado con una misma boca de dos cuerpos sin fronteras, contemplando el mismo atardecer en la misma senda?...

Ya voy de acá para allá, cabeceando aún, con el impulso de una peonza que el destino hubiese lanzado en la primera esquina, bailando a mi libre albedrío por las desconocidas calles de una ciudad en blanco y negro.

Ya voy de acá para allá, de allá para acá y a veces me atrevo, torpemente, a levantar el vuelo.


21.2.10

Lo parecido...no es lo mismo.


La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.
   

19.2.10

Grifería personalizada.


...cuestión de tiempo!


15.2.10

Antifaz.


No entiendo cual es la razón de que me sienta más ligera; no he perdido peso, llevo el mismo abrigo, las mismas botas, tengo el mismo colesterol...

Me miro de reojo en el espejo y me devuelve una imagen más suavizada; los mismos surcos, libres de tensión; mirada directa, sin parpadeos confusos; la boca… relajada. Observo el resto…todo lo que queda al sur de las clavículas permanece en su sitio; las mismas curvas, suavizadas, menos peligrosas.

Me adentro por un lateral de los pensamientos y compruebo que el tiempo pasa, sin prisa pero sin pausa, a su ritmo, sin aderezos ni oropel, desnudo. Ahí me doy cuenta. Él, sólo transcurre mientras yo me afanaba en ser perfecta. Ahora recuerdo que hace una semana, tras un intenso dolor de cabeza, me froté la cara y me arranqué con los dedos el antifaz de la culpabilidad…

Aprovechando una tenue sonrisa me deslizo al exterior por la comisura de los labios, lista para ser tan perfecta como tú.

12.2.10

¿Atrapad@?

 

La imaginación abre a veces unas alas grandes como el cielo en una cárcel grande como la mano.