Quizá recuerdes que no me gusta desaparecer sin avisar...
Sé que lo nuestro no es una obligación, ni un deber, ni un tener que cumplir, ni siquiera se trata de quedar bien, ni de dar explicaciones ... en fin, todo eso de lo que el (atareado) mundo huye hoy en día. Últimamente dispongo de menos tiempo para darte mis besos. Tengo tantos acumulados que no acabo de acabarlos y me duelen; los que tengo pendientes te los daré poco a poco, aunque sea a cuentagotas porque te pertenecen, porque quiero, porque no te olvido.
A medida que pase por tus tierras los iré sembrando y te llegarán como amapolas (inútilmente) escondidas en el trigo, o esparcidas en el borde de los caminos, incluso en el vuelo errático de las (escasas) mariposas que vagabundean por los campos, las rotondas y los jardines. Muac.




